FUERZA DE LA REVOLUCION
¡Derrotamos el ejército
estadounidense: 15 y 16 de junio 1965 ¡
No es secreto que el levantamiento civil y
militar que irrumpió en los cuarteles y se extendió por Santo Domingo el día 24
de abril de 1965 no culminó su hazaña extraordinaria de derrotar al Ejército
Nacional, la Marina de Guerra, las Fuerzas Aéreas y la Policía Nacional, debido
al desembarco, que en misión salvadora, produjeron los EE,UU para impedir el
triunfo popular, bajo la comandancia de Francisco Alberto Caamaño por las fuerzas constitucionalistas.
La llegada de las tropas
estadounidenses el día 28 de abril cerró la posibilidad de concluir en un triunfo
político y militar popular, ya que todos los cuarteles policiales habían caído
en manos del pueblo, se había repelido el ataque de San Isidro, se asaltaba
exitosamente la Fortaleza Ozama y se combatía ferozmente las guarniciones
militares ubicadas en los alrededores del Hipódromo Perla Antillana.
Las tropas yankis
salvaron al ejército criollo, y tras extender con su inmenso poderío militar un
cerco que obligó a concentrar al Coronel Caamaño y los Constitucionalistas en
Ciudad Nueva y zonas cercanas, facilitaron a las criminales tropas del Centro
de Enseñanza de las Fuerzas Armadas (CEFA), la criminal denominada Operación
Limpieza, la que se concentró en cazar combatientes y civiles en la zona norte
del Distrito Nacional, no sin dejar de tener la resistencia de Comandos que
quedaron rezagados en la retaguardia o que cumplían misiones específicas de
combate.
Establecida la jefatura
de la revolución en Ciudad Nueva, organizados los Comandos de los militares
constitucionalistas, del 14 de Junio, del MPD, del PSP, y otros independientes;
los días 14 y 15 de junio la jefatura de las tropas yankis se propusieron poner
fin a la zona libre y rebelde, y para ello ordenaron un masivo ataque militar
con infantería, el uso intensivo de morteros, bazukas y tanques.
El valor estoico de los
ya entrenados y organizados grupos de Comandos, unidos y bajo una misma
dirección, enfrentaron a los gringos y durante dos días, bajo intenso fuego y
metralla, repelieron su ataque, no sin
antes causar varias bajas a la soldadesca gringa, apresar varios y en algunos lugares
avanzar las vanguardias de trincheras.
En este ataque murieron
niños, mujeres y hombres no combatientes. Víctimas de los disparos
indiscriminados contra la población, hecho que lleno de mayor coraje la
resistencia revolucionaria y despertó con agudeza el ingenio y la audacia de
nuestros combatientes.
En 1916 los patriotas
dominicanos le habían asestado importantes golpes al ejército gringo que nos
invadió, y de nuevo, el 15 y 16 de junio del 65, hubo el pueblo dominicano de
demostrarle que es un pueblo lleno de coraje, de hombres y mujeres valientes,
de civiles y soldados dispuestos a morir por la Constitución del 63, vale
decir, por el retorno a la vida democrática cercenada por el golpe del 25 de
septiembre de 1963 contra el gobierno de Juan Bosch.
Nunca supusieron que el
nivel de lucha, cara a cara, cuadra a cuadra, iba a tener tal nivel de
capacidad combativa y tanta determinación como para obligar al prepotente y
abusivo ejército invasor a tener que tragar sus propias palabras de que en 24
horas despejarían a Ciudad Nueva de las tropas allí acantonadas.
Esta demostración de coraje,
harto repetida en nuestra historia anticolonialista, le demostró que con la
dignidad no se juega, y así como en Vietnam recibían para aquellos años
contundentes derrotas, tampoco escaparían de la derrota en la Patria de Jiménez
Moya, Manolo, Luperón y Gilbert.
Este episodio también
forma parte de nuestra mejor memoria. No permitamos que se difumine en el
tiempo ni que se le esconda a las generaciones presentes, capaces de superarlo
con creces en la realidad de hoy.
Comisión Política
