Pamplona Rogers, quien
también es autor de los populares libros “Salud por las plantas
medicinales” y “Salud por los alimentos”, destaca en este último que la
almendra ha estado presente en la dieta del ser humano desde tiempos
inmemoriales. “Sus propiedades culinarias y nutritivas hacen de las
almendras un alimento especial, al igual que el árbol que las da”, se
lee en el documento.
La almendra es un alimento completo. En ella
están presentes todos los nutrientes: proteínas, carbohidratos, grasas,
vitaminas y minerales. Sus proteínas -indica Pamplona Rogers- son de
fácil asimilación, y completas en cuanto a aminoácidos, superadas en
calidad biológica apenas por la soya. “El porcentaje de proteínas de la
almendra es de 13.3%, bastante alto teniendo en cuenta que se trata de
un producto vegetal, pues las carnes y pescados tienen entre un 15 y un
20% de proteínas por cada 100 gamos”, detalla.
En el caso de las
grasas hay que destacar que conforman más de la mitad del peso de la
almendra, predominando las grasas moninsaturadas en un 34% y las
poliinsaturadas en un 11%. Entre estas últimas destaca el ácido graso
linoleico, que desempeña importantes funciones en el sistema nervioso
del cuerpo.
Las grasas buenas hacen de la almendra un alimento que
combate el colesterol en sangre y beneficia mucho la salud del sistema
cardiovascular.
En cuanto a los carbohidratos, estos están
contenidos en menor número en la almendra, lo que permite combinarlas
con pan o con algún tipo de fruto deshidratados como pasas o
cranberries, higos, ciruelas, etc.
En este fruto seco destaca la
vitamina B, aunque también tiene contenido importante de vitaminas del
complejo B, como la B1 y B6. “Su contenido de vitamina C es bajo”,
determina Rogers. Sobre los minerales su contenido de calcio y fósforo
resalta, así como magnesio, potasio y hierro.
Preparaciones
Las almendras se pueden comer crudas, recién colectadas del árbol, cuando aún están muy suaves. Sin embargo, la manera tradicional en que se encuentran comercialmente es secas, cuando ya llevan un tiempo colectadas y van perdiendo agua (y también algunos de sus nutrientes). Es preferible pelarlas y tostarlas antes de añadirlas a las preparaciones.
Las almendras se pueden comer crudas, recién colectadas del árbol, cuando aún están muy suaves. Sin embargo, la manera tradicional en que se encuentran comercialmente es secas, cuando ya llevan un tiempo colectadas y van perdiendo agua (y también algunos de sus nutrientes). Es preferible pelarlas y tostarlas antes de añadirlas a las preparaciones.
La mejor manera de consumir las almendras es
solas, en los desayunos o meriendas o agregarlas a ensaladas, arroces y
otros granos, y guisos. También es muy popular la leche que es muy, muy
baja en calorías y de buen sabor, que puede adquirirse en el
supermercado empacada o prepararse en casa licuando almendras con agua y
colando muy bien el resultado de esta mezcla.
Las almendras
también son muy apreciadas en los postres, sea como harina (la base de
los deliciosos macaroons) o fileteadas y colocadas dentro o encima de
pasteles, tortas y bizcochos. Es útil para preparar helados o como
añadido en granolas y yogures. Es un alimento muy utilizado en las
dietas por sus beneficios a la salud y la facilidad para comerlas en
cualquier parte.
La mejor forma de consumirlas es tostadas y sin
la piel. Para eliminar la piel deje en remojo las almendras toda la
noche y en la mañana se desprenderá fácil. Luego tuéstelas en una sartén
teflón sin añadir aceites.
Via: ListinDiario
